Sobre sábanas santas y demás trapos pascuales...
Anoche llegué a casa tarde (como siempre) de trabajar y encendí por inercia el televisor para acompañar mi cena y no morirme del asco yo sola en la cocina. Para mi "sorpresa", hallé lo de siempre: las películas repuestas anualmente por estas fechas (Quo Vadis, Ben-Hur, Espartaco, Los diez mandamientos, etc.), programas del corazón disfrazados de espectáculos musicales, series norteamericanas de gran audiencia y argumento repetitivo, etc.
De casualidad, zapeando por la "gran variedad" de ofertas televisivas, me topé con una cadena local que emitía un documental muy acorde con el momento: las investigaciones más recientes sobre la Sábana Santa de Turín y el Sudario de Oviedo (recientes lo eran, aunque ignoro de qué año). Pillé el asunto ya avanzado, pero justo en lo más importante: las conclusiones, las opiniones de los investigadores y las inquietantes (y poco éticas, a mi entender) opciones que la ciencia brindaba para el futuro de las reliquias.
Ya de entrada, parece ser que existían dos hipótesis iniciales que debían ser refutadas o confirmadas con las investigaciones:
1) ¿Envolvió el Sudario de Oviedo el mismo cadáver que la Sábana Santa -o Síndone- de Turín?
2) ¿La edad de las reliquias coincidía con el momento "histórico" de la crucifixión de Jesús de Nazaret?
Bien, me perdí gran parte del documental, pero llegué, por fortuna, en lo más interesante. Las investigaciones realizadas por doctores y catedráticos de las Universidades de Valencia y de Oviedo revelaban cosas curiosas:
1) Indiscutiblemente, el Sudario de Oviedo y la Síndone de Turín envolvieron el mismo cuerpo (el sudario, sólo la cabeza; la sábana, el cuerpo completo). Además, el sudario cubrió el rostro del cadáver antes que la sábana.
2) Las dataciones por C14 hasta la fecha, que sitúan los lienzos en la Edad Media (en tal caso, se trataría de falsificaciones medievales de la crucifixión de Cristo, pero los análisis revelan que no es posible con las técnicas de la época), se han visto alteradas especialmente por contaminación de los tejidos con sustancias mucho más modernas (por incendios y por manipulación). Lo más probable es que ambos -puesto que cubrieron el mismo cuerpo- lienzos daten del s. I d. C., pues es la datación más antigua. Para confirmar, habría que eliminar todo resto externo que hubiera contaminado las telas, o basarse en un método más fiable de datación para este caso.
3) Los estudios forenses revelaban que el cuerpo amortajado sufrió grandes daños: golpes, flagelación, rotura nasal, crucifixión y portó espinas en la cabeza (este es un detalle importante, pues aunque la crucifixión era un método de ajusticiamiento muy habitual en aquellas épocas, es excepcional el uso de la corona de espinas, ya que su colocación se supone una "parodia" del título de rey, acusación no muy frecuente, se entiende). El único caso documentado de este tipo de tortura es el que cita la Biblia para la muerte de Jesús de Nazaret. Eso sí, la ciencia no puede afirmar que se trate de los lienzos que cubrieron el cuerpo de dicha persona, pues carece de restos directos de ella con los que comparar los hallados en los tejidos analizados.
4) Lo más inquietante: el hallazgo de restos orgánicos con ADN del cuerpo amortajado planteaba la posibilidad de su clonación. Por desgracia o por fortuna, sólo hay sangre (por cierto, del grupo AB, para más detalles, coincidente tanto para el sudario como para la síndone) y en muy mal estado de conservación. Por otro lado, los hematíes son células anucleadas, de modo que carecen de material genético. Además, con toda seguridad, en ambas reliquias hay ADN de miles de personas que las han tocado, manoseado, besado, etc.
Me pareció curioso (y hasta tenebroso) que se planteara la clonación de un hombre (precisamente ése) como un hecho factible, aunque más curiosa me pareció la respuesta de uno de los expertos que habló en el documental: no podía clonarse, no por ética, sino porque no habría ADN suficiente, de hallarse, aunque fuese, con suerte, un simple leucocito, pues las células del cuerpo amortajado murieron por anoxia y su ADN se habría degradado a gran velocidad.
Me llamó la atención las opiniones de los expertos: todos estaban de acuerdo en que ambas telas cubrieron el rostro y el cuerpo de un hombre crucificado, muy probablemente en el s. I d. C., pero ninguno quería darle un nombre a ese hombre. Uno de ellos dijo (y esto me pareció acertado) que si se tratara de cualquier otro personaje (Cleopatra, Napoleón, Felipe II, etc.), con todos los datos de los que disponían ya se habría afirmado históricamente la autenticidad de los lienzos, pero como se trataba de un personaje religioso (Jesús de Nazaret) todo el mundo se esforzaba en negar una y otra vez la veracidad de los análisis.
La Iglesia Católica no se manifiesta al respecto. El papa Juan Pablo II expresó en su día que no era posible declarar la autenticidad o la falsedad de la Síndone de Turín (y, por consiguiente, del Sudario de Oviedo) hasta que la ciencia no confirmara o refutara dicha hipótesis. De modo que creer o no es, precisamente, cuestión de fe.
A la mayoría de la gente le cuesta asimilar que dos trapos sobrevivan durante dos mil años con sangre y restos orgánicos, pero en Paleontología (disciplina de la Geología, carrera que estudio yo) está a la orden del día trabajar con restos mucho más curiosos y mucho más antiguos y de conservación mucho más excepcional. De hecho, dos mil años son un pedo en la historia del mundo, así que no es extraño que esos tejidos se hayan conservado (y además, se supone que se han protegido de su destrucción durante todo el tiempo que se les estima) y que aún haya sangre en ellos.
Por otro lado, los expertos en Medicina Legal que han estudiado ambos lienzos han extraído muchísima información sobre la muerte y el amortajamiento del hombre de la sábana y del sudario. Parece un poco de ciencia ficción, pero estoy segura de que sus conclusiones son correctas, pues no dejan de estar haciendo lo equivalente a la Tafonomía en Paleontología, y ningún profano en la materia sabe la cantidad de información tafonómica que puede extraerse de un fósil, que para cualquier mortal no es más un resto petrificado.
La autenticidad o no de la Sábana Santa de Turín y del Sudario de Oviedo como telas que cubrieron el cuerpo de Jesús de Nazaret constituye un asunto a priori ajeno a la ciencia. No obstante, pienso que es, precisamente, uno de los poquísimos temas religiosos en los que la ciencia sí tiene algo que decir. En principio, jamás podrá dársele el nombre de Jesús de Nazaret al hombre amortajado, pues los restos no pueden contrastarse. Sin embargo, tampoco hay datos que nieguen esa posibilidad, de tal modo que las reliquias en cuestión podrían ser falsas... o verdaderas.
Por último, de ser posible, en algún momento y con alguna técnica, la verificación de la hipótesis planteada, a mi juicio eso no debería suponer, en absoluto, ningún problema. Jesús de Nazaret pudo existir y pudo ser un hombre cualquiera (de gran repercusión en la historia, eso sí). De hecho, los objetos que se cuestionan son "registros" de un cadáver humano, no son nada divino.




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Maria dijo
Uff...esto lo leo mañana, que es muy tarde... :0
10 Abril 2007 | 12:59 AM